La paradoja de la productividad
Desde que se ha empezado a hablar de la reforma de la edad de jubilación y de la crisis que implica el crecimiento del gasto en este rubro del presupuesto al pasar del 9% al 15% en los próximos 40 años, muchas personas han elevando sus críticas con fuerza. No les falta razón. Yo también lo he hecho… una sociedad a la que le sobra dinero para tantas cosas, no puede hacer un cambio tan drástico y hacerselo pagar a los trabajadores.
Uno de los críticos de esta reforma es Vicenç Navarro (aquí uno de sus artículos) y su argumento es tremendamente lógico: si el PIB aumenta, aunque el gasto de pensiones aumente tendremos más recursos tanto para los pensionistas como para todos los demás:
El cálculo de que el PIB sería en cuarenta años 2.25 veces mayor que ahora asumía que la productividad crecería un 1.5% por año (que es aproximadamente el promedio del crecimiento de la productividad durante los últimos cuarenta años). En realidad, es más que probable que el crecimiento sea mucho mayor debido a los enormes avances tecnológicos.
Ahora bien, España según el Informe Planeta Vivo de WWF, con el PIB que tiene ya consume el triple de su territorio para producir lo que necesita. Es cierto que estas medidas son solo relativamente fiables, pero muestran, cuando menos, una tendencia creciente en el consumo de recursos que se acelera cuando la economía se activa (es decir, cuando salgamos de la crisis, cuando aumente el PIB).
Esto puede ser una limitación del argumento de Navarro, (aunque en realidad yo no soy economista y me baso más en una deducción lógica que en un conocimiento empírico, por eso someto estos argumentos a revisión).
La otra limitación muy relacionada es que un crecimiento en la productividad solo tiene lógica si hay un aumento aún mayor en el consumo. De otra forma si con menos factores productivos (tierra, trabajo y capital) podemos producir más, sobrarán factores productivos. Esto es especialmente grave si pensamos en trabajo y capital, es decir, personas y dinero. ¿Porque? Por que si el consumo no aumenta en una proporción mayor que la productividad no hará falta tanto empleo y habrá, obviamente, más desempleo. Salvando las distancias y con todo el respeto que merecen los burros, es esto lo que ha pasado con algunas especies en el norte de España que están al borde de la extinción, no es que haya aumentado la productividad de los burros, es que ha aumentado la productividad agrícola sustituyéndolos por sistemas mecánicos, por lo que los burros ya no son necesarios. Por otra parte también se libera capital de la economía productiva y puede pasar a la financiera (especulativa) aunque ahora esto no nos interesa tanto.
Lo paradójico es que si el consumo aumenta también aumenta la presión sobre el sistema ecológico. Lo que lleva al argumento de Navarro a un callejón sin salida.
Me gustaría terminar este post con una propuesta novedosa y llena de esperanza, que seguramente exista, pero ahora mismo no se me ocurre otra cosa que tomar consciencia de que este estado de las cosas ha empujado a los pensionistas y al resto de trabajadores a un lugar que no les corresponde, donde son víctimas dependientes de un estado rendido a los intereses capitalistas. Mientras esto no cambie la productividad, la tecnología o el PIB poco tendrán que ofrecernos.
Bueno tu argmento tiene lógica pero has de seguirlo hasta el final. Si baja el PIB, si hubiera decrecimiento, la misma pensión serviría para mucho más e incluso podrían bajar, al igual que los salarios. Esto puede ser o porque bajen los precios o el consumo y para las dos cosas hay recorrido: podemos vivir con bastante menos.
Es verdad lo que dices, de hecho eso es lo que intento demostrar casi siempre que podemos vivir mejor con menos
Si disminuye el empleo, no por eso aumenta el desempleo. Los desempleados no son los que no trabajan, sino los que no trabajan PERO QUIEREN trabajar. En sociedades antiguas, todo el mundo tenía que trabajar desde los 8 años hasta que la palmaba; nosotros, en cambio, nos podemos permitir tener a la gente hasta los veintitantos y a partir de los sesentaitantos sin trabajar. Si la productividad sigue creciendo muchísimo, eso querrá decir que podremos pasar más parte de la vida sin trabajar.
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Pero me temo que los crecimientos bestiales de la productividad son más bien cosa del pasado.
No estoy de acuerdo con lo que dices, al menos en parte. Creo que si en algún momento se ha trabajado mucho es en el siglo XIX en Europa especialmente (donde la productividad se disparó con la revolución industrial), no creo que a eso te refieras con sociedades antiguas. En esa época las jornadas laborales duraban fácilmente 13, 14 o hasta 16 horas y hasta más, para hombres, mujeres y niños en muchos casos de 8 años como dices y se habló incluso en esa época de la decadé, semanas de 10 días con solo uno de descanso, el domingo. El aumento de la productividad no se tradujo en una reducción de la jornada de trabajo, todo lo contrario, la revolución industrial disparó la productividad como no se había visto nunca, así mismo la jornada laboral y la necesidad de mano de obra para la industria también se disparó. Hasta finales del siglo XIX no se reconocíó la jornada de 8 horas como un derecho y fijate si la productividad no ha crecido desde los años 80s del siglo XIX, pues todos estos aumentos en la productividad no han repercutido en la jornada laboral, se han traducido todos en aumentos salariales, siempre menores que la productividad. Creo recordar que en Francia en los 90s o a principios del presente siglo se instauró la semana de 35 horas, es decir una hora menos al día. Hoy, en plena crisis esta medida está en cuestión. Creo que no se puede decir que la productividad no este creciendo, tal vez en España no crece tan rápido como en otros países, pero no creo que se pueda decir que la productividad esta cayendo ni mucho menos. Sin duda ahora podemos “permitirnos” que haya gente que no empiece a trabajar hasta los veintitantos pero ya ves que ya no podremos dejar de trabajar a los 65…
De todas formas es un tema muy interesante el que planteas y sería interesante profundizar más.
Anibal:
sí que hablo de “sociedades antiguas”, es decir, pre-industriales. Que las jornadas y ritmos de trabajo fueran distintos que en las fábricas de Manchester del XIX no significa que la gente estuviera, como ahora, hasta los veintitantos siendo mantenidos por sus padres, y que se pudieran jubilar con una pensión a los 65.
Por otro lado, no digo que la productividad vaya a disminuir, sino que me parece más probable que aumente menos que hasta ahora. Por otro lado, si miras la evolución de los salarios reales en los países occidentales en los últimos 40 años, verás que han aumentado poquísimo (en los países emergentes han aumentado mucho, en cambio), así que los incrementos en la productividad se los ha debido llevar el coco
Por último, la reforma actual de las pensiones se debe a la evolución de la pirámide de población (es decir, que nos quedaremos con muchos viejos y pocos jóvenes), no a nada que tenga que ver con la evolución de la productividad.
Hola Jesús, gracias por tomarte el tiempo de contestar.
Vamos por partes. Si hablamos de sociedades preindustriales, hablemos entonces de la increíble variedad que hay al respecto. Hay sociedades que no tienen (o tenían) palabra equivalente a “trabajo”, hay otras donde lo más parecido se utiliza indistintamente para “trabajo” y para “juego”. Hay un libro muy interesante de un antropólogo que se llama M. Sahlins que se llama economía de la edad de piedra, uno de los capítulos se llama la sociedad opulenta primitiva. En algunas tribus de las que estudio este antropólogo el trabajo era realmente escaso, se reducía a unas pocas horas y pocos días a la semana. Perdona que me haya ido tan lejos pero creo que puede ser pertinente. En efecto las jornadas y los ritmos de trabajo eran muy diferentes, eran mucho más flexibles y mucho más adaptados tanto al entorno como a las necesidades sociales. Creo que estoy en lo cierto cuando digo que nunca en la historia de la humanidad tanta gente ha trabajado tanto como en la inglaterra del siglo XIX, incluso cuando posiblemente sea el momento en el que la productividad aumento más en menos tiempo. El hecho de que ahora haya gente que espera hasta los veintitantos (en algunos países, solo una parte de las personas) y que otras se puedan jubilar a los 65 (también en algunos lugares solo), no quiere decir necesariamente que trabajemos poco, puede ser también que concentremos nuestro trabajo. De hecho estoy convencido que sociedades preindustriales trabajaron menos, a menor ritmo y con menos sacrificio que nosotros, en España ahora.
En segundo lugar tienes razón cuando dices que los aumentos de productividad solo han ido en parte a los salarios, el resto se ha ido a pagar dividendos, beneficios y demás costes patronales. La riqueza derivada de los incrementos de productividad se podrían haber destinado, al menos en parte, a sufragar los gastos de las pensiones, por lo que la reforma de las pensiones si podría tener que ver con la productividad. Si parte de la riqueza derivada del aumento de la productividad se dedicara a pagar las pensiones (aumentando las cuotas de la SS), menos cotizantes podrían cubrir a más pensionistas, por lo que el problema no es solo de estructura demográfica sino de que ahora hay menos cotizantes (no solo porque haya menos jóvenes, sino porque hay más parados) y cotizan relativamente poco.
El problema es como decía en el post, que aumentos en la productividad solo funcionan si hay aumentos por lo menos al mismo ritmo en el consumo lo que implica más presión sobre los recursos finitos y a largo plazo un colapso aún mayor.
Perdón por la parrafada
Aníbal: no me refiero a sociedades “prehistóricas” (de cazadores-recolectores), sino a las civilizaciones eminentemente agrarias anteriores a la revolución industrial. Mis propios abuelos vivían en una sociedad así, a todos los efectos prácticos, a escasos 50 Km de Madrid, hace cien años, y trabajaban todos los días de sol a sol en el campo; era otro ritmo, posiblemente, pero la mayoría de los trabajos actuales son un descansito comparado con aquello.
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Sobre lo segundo, de acuerdo con casi todo; la excepción es que el aumento del consumo no tiene por qué significar un aumento en la presión sobre los recursos; si antes leía 50 libros al año, y ahora leo 200, ¿significa ello que consumo 4 veces más recursos naturales? No, porque los de antes puede que los leyera en papel, y los de ahora en pdf, de modo que cada lectura supone una fracción minúscula del consumo de recursos que suponía antes.